lunes, 8 de junio de 2015

Las nuevas tecnologías en la escuela ¿Y ahora qué?

La incorporación (y sus consecuencias) de las nuevas tecnologías en el ámbito escolar, sostenida por proyectos nacionales y provinciales, es un tema que provoca acalorados debates. Uno de los objetivos principales de estos proyectos es lograr la reducción de lo que se conoce como “brecha digital” promoviendo así, la inclusión. Existe también, una  Ley de Educación Nacional, que contempla la enseñanza y trabajo con TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) como contenido obligatorio en el nivel primario.
Ya es un hecho que la disposición de alta dotación de tecnologías se encuentra en las escuelas, basta con entrar a cualquier primaria pública de la Ciudad para toparse con netbooks, pantallas interactivas, proyectores y, otros dispositivos. Resulta inevitable preguntarse qué se hace efectivamente con ello y con qué fines.
La tecnología está en la escuela ¿Y ahora qué? Tengo la sensación, a partir de mi paso por diversas escuelas primarias, que parte de éstas se encuentran ajenas a dicha situación.  La escuela se encuentra exenta de los nuevos modos de interacción y conocimiento.
En parte se suele justificar la situación aludiendo al desconocimiento o miedo al cambio. Frases como “No se abrir el mail y querés que use la compu en el aula?” o “los chicos saben más que yo, me superaron” surgen como común denominador entre los docentes.
Ahora, ¿ese miedo personal va a permitir que la escuela sea un mundo ajeno a la realidad, a lo cotidiano? ¿Qué se enseña entonces dentro de esas cuatro paredes? Lo obsoleto de las prácticas. Si las formas de aprender cambiaron, también debería hacerlo la enseñanza.
De todas maneras creo que lo que se haga con estas tecnologías tiene relación directa con el perfil y vocación de cada docente. Quien sostiene normalmente, por llamarlo de alguna manera, una práctica de índole tradicional, lo seguirá haciendo con o sin una alta dotación.
El saber usar el programa o aplicación se torna secundario. El docente que promueve el pensamiento crítico, la autonomía del alumno, la ‘construcción’ del conocimiento, encontrará la manera de seguir haciéndolo en cualquier formato o soporte. Quien habitualmente reflexiona acerca de su propia práctica, reflexionará también, acerca de lo que se podría promover incluyendo estas tecnologías.  
Los chicos están inmersos en el mundo tecnológico ¿Por qué no incluirlo  facilitando el desarrollo de competencias y capacidades que apunten a un aprendizaje significativo? ¿Por qué no pensar a las TIC como mediadoras de los procesos de enseñanza y aprendizaje?.
Es importante tener en cuenta que incorporarlas en la educación primaria debe implicar “algo diferente”, ya que no tiene sentido trabajar “en formato TIC” lo que se podría enseñar sin ellas. Por eso hay que comprender qué ofrece su uso a nivel educativo, de qué manera puede potenciarlo.
La posibilidad de promover  “aprendizaje ubicuo” (en términos de Burbules), aprender en todos lados y en todo momento, romper con los límites físicos, desarrollar el trabajo colaborativo, entendido como un proceso social de construcción  de conocimiento, en el cual la interacción entre pares es fundamental basándose en la interdependencia de conocimiento, son apenas pequeños y breves esbozos de lo que permite esta interactividad tecnológica que debe estar acompañada por una interactividad pedagógica que le otorgue un sentido.
Tantos son los factores que entran en juego con este tema que resulta imposible siquiera nombrarlos en este medio…

Pero tengo la convicción de que si se quiere, se puede. El cambio no es imposible, aunque sea en el reducto del aula. Hay que salir de la comodidad, arriesgarse, moverse, intentar. Porque el mundo cambia constantemente, la sociedad lo hace, la escuela debería.