domingo, 8 de noviembre de 2015

Autoridad docente

Puede que la autoridad se haya convertido en un eje estructurante de la identidad docente en el origen del sistema educativo otorgada por la institución Estado, puede que en épocas anteriores el docente se definía en una posición en relación al saber, elemento que le daba autoridad y prestigio en la sociedad. Pero más allá de la forma que asuma, es importante, desterrar la idea de que la autoridad del pasado es mejor, y dejar de verla con nostalgia y añoranza. Es necesario hacer un duelo de esa concepción de autoridad ya que la conceptualización de la autoridad docente, como constructo social, ha cambiado y lo seguirá haciendo.
La autoridad no es una variante innata. La autoridad se construye, puede ser sostenida por una institución o por uno mismo siempre que exista alguien que reconozca esa posición.
Resulta imprescindible desnaturalizar estas cuestiones y cuestionarnos acerca de qué entendemos por educación, porque de ello se desglosará el concepto de autoridad docente que portamos.

A mi entender, propongo una autoridad que guíe y no imponga, que habilite al otro a crear algo nuevo, a ubicarse diferente frente al mundo, a descubrirlo. Una autoridad que autoriza, que vuelve a los alumnos autores de sus vidas.